"No es posible asegurar el futuro. Sólo es posible perder el presente" -Ivan Klima-

jueves, 3 de mayo de 2012

Una empresa "de mierda" muy rentable

¿Quién iba a pensar que la caca de perro podía ser un gran negocio? Pues un visionario llamado Jacob D'Aniello, que fundó DoodyCalls en EEUU en el año 2000, intuyendo que recoger excrementos de perro, tarea poco placentera que además roba tiempo a los propietarios de los canes, podría ser un buen nicho de negocio.

Tan sencillo como pagar una pequeña cantidad para que la empresa realice dicha labor de "soporte" por ti (cuentan con diferentes líneas de servicios personales, a comunidades, propiedades.... así como una serie de servicios complementarios a la actividad principal, como desodorización de jardines, etc.). La web no tiene desperdicio (valga la redundancia), incluyendo curiosidades escatológicas del estilo "¿cuántas cacas se necesitan para subir y bajar nuevamente del monte Everest? 400.000" y utilizando el humor como estrategia de argumento de venta: "¿Tienes un perro? Entonces probablemente tengas excremento de perro (...según nuestra experiencia las probabilidades son de casi el 100%)".

Es el sota, caballo y rey del inicio de la viabilidad de una idea de negocio: Donde haya una necesidad, un trabajo que alguien no quiera hacer, siempre habrá una oportunidad. "La única manera de que este negocio falle es que la gente ame levantar los desechos de sus mascotas", explica Jacob D'Aniello, y probablemente por ello, tenga el negocio asegurado por el momento, que no es poco, ya que factura 4,5 millones de dólares anuales y cuenta con 55 franquicias en 22 estados. 

Esta es la prueba de que una idea de negocio puede surgir de lo más profundo de las alcantarillas, pero convertirse en un reluciente y muy rentable empresa.

"Espero que no perdamos de vista que todo empezó por un ratón" 
-Walt Disney-


sábado, 17 de marzo de 2012

Protección de datos: Medidas desesperadas



El otro día recordé un episodio que nos ocurrió hace un tiempo cuando un familiar (para salvaguardar su anonimato le llamaremos "tío Juanito"), en un arrebato tecnológico, se compró un Ipad.

Como correspondía a su generación, la tecnología más avanzada a la que estaba acostumbrado era una tostadora-radio que tenía en la cocina (no entiendo como no se hicieron más populares, ya que era una idea fantástica de fusión de dos elementos clave en una cocina). Siempre tuvo inquietud por la innovación tecnológica, llegando a poner un transistor encendido con la misma emisora en cada estancia de la casa, pudiendo escuchar la radio durante el trasiego matinal por la casa sin necesidad de los molestos auriculares del walk-man. Fue por tanto, precursor del hilo musical (un adelantado a su época).

El caso es que primero fue el PC de sobremesa, y finalmente dio el gran salto, encargó un Ipad antes que saliese incluso en las tiendas. Como en Apple son muy modernos, tanto en sus establecimientos oficiales como en los grandes almacenes  exponían las nuevas tabletas Ipad permitiendo que los posibles compradores pudiesen probarlas.

Así, fuimos una tarde antes de recibirlo a unos grandes almacenes (para evitar publicidad y salvaguardar su anonimato los llamaré E.C.I.) a probar el nuevo Ipad. Una vez que estuvimos allí, comprobamos las utilidades de la última novedad tecnológica del momento, que presumía de ser intuitiva y "apta para todos los públicos".

Una vez que entramos en las aplicaciones (Apps para los modernos) del novedoso utensilio (tablet para los modernos), pudimos acceder a Internet primero, y a la cuenta de correo electrónico a modo de prueba. Cual fue nuestra sorpresa, cuando intentamos cerrar la sesión de la cuenta de correo. ¿Pero esto no era para tontos? Intuitivo es cuando metes el dedo en aceite hirviendo y tu cuerpo te pide que levantes la mano de la sartén y maldigas a San Koipesol (o San Carbonell según te dé).

Resumiendo, no fuimos capaces de hacer buen uso del intuitivo sistema y tuvimos que llamar al responsable de la sección de informática de los grandes almacenes de E.C.I. que acudió presto y voluntarioso. Tras unos minutos de lucha encarnizada con la tableta, el encargado claudicó y se dio por vencido indicando que no era capaz de cerrar la sesión de correo electrónico, por lo que debería llamar al técnico especialista de Apple, que tenía que solventar el problema. Eso me recordó al chascarrillo del mecánico cuando le llevas el coche, lo enciende, tuerce la expresión y te dice: "No me gusta como suena. Esto va a ser la trócola. Habrá que pedirla a Alemania"... Pero, ¿qué demonios es la trócola? y ¿por qué nadie en España tiene trócolas por si acaso?

Mientras tanto, ya que la tableta estaba "encadenada" sin remedio al aparador, a disposición de cualquier cliente curioso, había que tomar una decisión drástica para salvaguardar nuestra intimidad y que cualquiera no pudiera acceder a nuestro correo electrónico después de nuestra marcha. Así que el encargado, con buen criterio (para eso es "encargado"), ni corto ni perezoso se hizo con una bolsa tamaño mediano de sus almacenes E.C.I. e introdujo la tableta Ipad dentro, cerrando con cinta aislante finalmente la bolsa para acabar de proteger la tableta. Con ello quedó salvaguardada nuestra intimidad hasta la llegada de la trócola alemana, perdón, del técnico de Apple.

Recuerdo esta praxis de protección de datos con cariño, como anécdota para contarla en las cenas con amigos... o escribirlo en un blog. Eso sí, yo también me esmero en proteger sus datos. Saludos a los empleados de E.C.I. y en especial al encargado de la sección de informática.

"Los ordenadores nacieron para resolver problemas que antes no existían" -Bill Gates-
"...y para crear otros que tampoco" -Un servidor-


sábado, 10 de marzo de 2012

A buen emprendedor... pocas palabras bastan

Hoy ser emprendedor/a está de moda. Cambiar la perspectiva y empezar un camino por cuenta propia se torna una de las pocas alternativas que se antojan posibles en un entorno poco fértil para la empleabilidad por cuenta ajena. 

Emprender no es camino llano, no en vano emprendedora es aquella persona que está dispuesta a arriesgar, a innovar, a reinventar, a abrir un nueva senda donde no hay camino... al estilo de los más intrépidos exploradores.

Sin ánimo de entrar en profundidad en esta primera incursión en el universo emprendedor, ya que es un ámbito complejo, que requerirá de mayor y más amplio análisis en futuros posts, si quisiera destacar uno de los puntos de partida de la persona emprendedora a la hora de empezar a analizar su idea de negocio.

La persona emprendedora tenderá a ver oportunidades donde otros, afectados de miopía empresarial, solamente vean problemas. Pero esa avalancha de oportunidades deberá ir concretándose en algo con cara y ojos.

El origen de la idea de negocio puede provenir de muy diversas fuentes, tales como los problemas, las necesidades o los deseos, y ésta deberá ser sometida a un exhaustivo análisis posterior de viabilidad económica, legal, técnica y comercial. Pese a ello, a la hora de iniciar el proceso de planificación, convendrá concretar la idea de negocio de manera breve, sencilla, clara y unívoca, para no dispersar la idea en buenas intenciones.

Así, si una persona emprendedora no es capaz, a modo de elevator pitch, de enunciar su idea de negocio en pocas palabras de manera sencilla y clara, probablemente deba replantearse volver a empezar... Y es que a buen emprendedor... pocas palabras bastan (al menos al principio...).

"No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela" 
-Albert Einstein- 

"Las grandes ideas son aquellas de las que lo único que nos sorprende es que no se nos hayan ocurrido antes"
-Noel Clarasó-



martes, 23 de agosto de 2011

Conversaciones con mi peluquero I

Ayer fui a mi cita periódica bimensual con mi peluquero. A decir verdad es un barbero-peluquero a la antigua usanza. De los que aprendió el oficio a los quince años y lo perfeccionó a las afuertas de París durante unos años para ganarse las habichuelas.

Ahora casi nadie va al peluquero. Todos mis amigos van al estilista. Yo no. Sigo acudiendo a mi antigua peluquería desde hace más de quince años, con mi entrañable semi-jubilado peluquero, que me deleita siempre con alguna conversación cargada de aquella sabiduría del que ha pasado muchos soles en contacto con la humanidad.

Pero ayer era un día diferente. No fui solo sino que llevé también a mi pequeño, que ya tiene un año y medio, a estrenarse con mi fiel peluquero. Me preguntaba cómo se las ingeniaría para meter la máquina y la tijera al pequeño que no para de moverse ni un instante. Pero lo logró en apenas unos minutos, con la pericia que da la experiencia y con trucos propios de un ilusionista o mago que primero te genera confianza con alguna pequeña treta, luego te hace fijar la atención en otro lugar y voilà, como por arte de magia la tijera volaba con certeros tijeretazos entre el movimiento incesante de aquella cabecita curiosa e inquieta por la novedad.

Cuando terminó me contó una anédota que le ocurrió en una ocasión con un cliente. Era maestro de escuela y durante una conversación en la que mi peluquero le comentaba la dificultad que tiene cortarle el pelo a un niño pequeño, el maestro le dijo que eso no era nada, que él no se podía hacer una idea de lo difícil que era su profesión, con veinte niños en una clase. Eso sí que era complicado, no cortarle el pelo a un niño.

Mi peluquero que, aunque humilde, también tiene su orgullo, me contó que se sintió herido por el comentario del maestro y le retó por el menosprecio que sintió por sus palabras hacia su oficio, diciéndole: "Pues si crees que lo que yo hago es fácil, yo te digo que tú no eres capaz ni de escribir tu nombre en un papel". El maestro cogió un bolígrafo y cuando se disponía a escribir incrédulo su nombre en el papel, mi peluquero empezó a mover el papel de un lado a otro sin que pudiese apenas garabatearlo. Ahora imaginate que el bolígrafo son unas tijeras y el papel una cabeza...

Ya dice un proverbio chino que "la verdadera sabiduría consiste en saber que se sabe lo que se sabe y saber que no se sabe lo que no se sabe".

"No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuántas cosas viejas hay que no conocemos"
-Ambrose Bierce-

miércoles, 27 de abril de 2011

Cara a cara: Rivales o enemigos.



Este mes de abril tiene un trending topic (en términos twitteros) o tema puntero, que son los diferentes enfrentamientos entre el Fútbol Club Barcelona y el Real Madrid en las diversas competiciones en las que participan (Liga, Copa y Champions League).
El azar les ha cruzado a los dos en cuatro ocasiones en un plazo de apenas un mes. Y esa casualidad, coincidencia y serendipia (que ambos equipos no buscaban pero se alegraron de encontrarse frente a frente) ha sido recibida con los brazos abiertos por todos, o casi todos los aficionados, hambrientos de emociones en momentos en los que el día a día no nos tiene acostumbrados a grandes alegrías. Así que el mes de abril anestesiante está servido...

Por todo eso, le hemos dado la bienvenida y le hemos abierto las puertas al enésimo partido del siglo, esta vez en fascículos, para dosificar las emociones y esperanzas.

Por desgracia, en algunas ocasiones también ha intensificado las frustraciones y tensiones, despertando lo peor que alguno llevaba dentro...  llegando ambos entrenadores a enzarzarse en una lucha dialéctica, y deleitándonos con perlas como que "Mourinho es el puto amo" (Pep Guardiola), en tono irónico y por primera vez en la temporada, agresivo, llegando a espetar amenazante "¡Eh 'Jose' aquí estoy!", al estilo de "eso no me lo dices en la calle (o en el campo)" y llegando a entrar al trapo a las provocaciones del portugués. Y la diplomacia y las buenas formas se fueron de vacaciones por una y otra parte. Ya decía el periodista norteamericano Ambrose Bierce: "habla cuando estés enfadado y harás el mejor discurso que tengas que lamentar".
Bien es cierto que el señor Guardiola (por no tutearle) ha aguantado bastante a un Mourinho que lleva toda la temporada haciendo amigos, y buscando enemigos donde no los había (los árbitros, el calendario, la hierba, etc.), cuando por fin ha descubierto que el enemigo era el "juego del Barça", y ha empezado a jugar sus cartas para conseguir derrotarlo, equilibrando las fuerzas también en el terreno de juego.

En cualquier caso, se hizo bueno aquello que dijo el ex-futbolista escocés Bill Shankly de que “el fútbol no es una cuestión de vida o muerte, es mucho más que eso". Cuando eso sucede, el deporte pierde su esencia y adquiere un efecto perverso muy peligroso para la higiene mental.

Así que esperemos presenciar una rivalidad cuerda, en la cual el contrario te hace mejor, y no peor. Una contienda en la cual no existan enemigos sino rivales, deporte y espectáculo y no batallas mediáticas ni polítizadas.

Yo cumpliré aquello que aprendí de las sabias palabras: "cuando ganes habla poco. Cuando pierdas, aún menos".

"Nunca permitas que la presión de competir
sea mayor que el placer de competir"
-Jim Rodgers-

martes, 29 de marzo de 2011

Maratón inaugural política

Ayer día 28 de marzo era el último día para que los políticos pudieran inaugurar o visitar las obras o servicios de diferentes proyectos en marcha (hasta las 0:00 horas del 29 de marzo), según dictó la JEC (Junta Electoral Central). Este hecho ha provocado en los últimos días un sinfín de cortes de cintas, colocaciones de primeras piedras y descubrimientos de placas a contrarreloj en busca del voto indeciso... y de la foto de precampaña (con cara de satisfacción del deber cumplido).

Se ha llegado al punto de perder la vergüenza e inaugurar aeropuertos sin aviones y sin actividad, como el caso del Aeropuerto de Castellón, o repetir la inauguración hasta cuatro veces en pocos días de un mismo hospital en Asturias (aunque no entrará en funcionamiento hasta dentro de un año). Sin comentarios.

Y como a algunos les cuesta encontrar mayores y mejores logros durante la legislatura, han optado por inaugurar cualquier cosa, como un tramo de carretera o de bulevar, hospitales en obras, prolongaciones de lineas de metro, reapertura de museos ya existentes, ampliaciones de guarderías, y hasta alguno ha dado por bueno inaugurar la maqueta (del futuro hospital de Ontinyent en Valencia), a falta de edificio real. Por rocambolesco que parezca, se ha inaugurado hasta un Centro de Cría en Cautividad del Lince Ibérico, en Zarza de Granadilla (Cáceres).

Y es que como leía por ahí, hasta el repintado de un muro vale para reinaugurarlo. La cuestión es que si ayer lunes, buscabas a algún dirigente autonómico o local en su puesto de trabajo, estabas apañado, ya que estaban en otros menesteres maratonianos "in extremis".

Así que el que esté libre de mayorías absolutas que ponga la primera piedra, que todo suma y nunca se sabe... a lo mejor los ciudadanos, por aquello del "efecto de recencia" (recordar lo último), se olvidan de golpe de los últimos cuatro años y te ofrecen su voto por que le inauguraron una maqueta chulísima en su ciudad...

Ya dijo Talleyrand hace más de dos siglos que "nadie puede sospechar cuántas idioteces políticas se han evitado gracias a la falta de dinero". Y eso que estamos en crisis. Con dinero, a alguno igual le hubiera dado por tirar fuegos artificiales para inaugurar el parque de la esquina.


"El político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene; y de explicar después por qué fue que no ocurrió lo que él predijo"
-Winston Churchill-

martes, 22 de marzo de 2011

Hace muchos años que tengo 20 años

Cantaba Serrat "fa vint anys que tinc vint anys" (hace 20 años que tengo 20 años). Y a algunos casi se nos puede aplicar... pero no nos damos ni cuenta de que el tiempo ha pasado, y ya no eres el jovenzuelo que creías que serías para siempre.

Hace poco tiempo, en un encuentro de viejos amigos, salimos a cenar y a tomar algo, cuando nos encontramos en la cola de un local para entrar, hasta que llegó nuestro turno, y nos encontramos a un portero que nos escrutó de arriba a abajo durante unos segundos hasta que pronunció las fatídicas palabras: "Creo que este no es un lugar adecuado para vosotros, aquí todos son jóvenes de 18 a 20 años..." y para reafirmar su argumento, siguió "Es que no os lo vais a pasar bien...". Después de esas palabras y tras agradecerle la sinceridad, salimos de la cola con la cruda sensación de que ya no estábamos para según qué trotes... y que pese a que nos resistamos, el entorno nos lo va a recordar...

Y aunque por un momento caí en la tentación de creer que "cualquier tiempo pasado fue mejor", enseguida la sustituí mentalmente por aquella que decían Les Luthiers de "cualquier tiempo pasado fue... anterior", que siempre me ha gustado más.

Me he dado cuenta que hacer deporte ha pasado de ser una diversión y un lugar de encuentro con amigos a ser una pura necesidad para desoxidar las articulaciones y la musculatura; que veo más deporte del que practico cuando antes era al revés; que cuando salgo por la noche, me paso dos días para recuperarme; que cuando miraba coches para cambiar mi viejo volkswagen lo hice pensando en las prestaciones que tendría el nuevo para llevar al niño y su cochecito; que ahora no me preocupa limpiar el coche por dentro y que siempre tendré trozos de galleta en el asiento trasero; que cuando me cae la baba del niño en la camisa, ya no me la cambio; que salir a la calle supone montar una infraestructura más compleja que una operación de las fuerzas especiales; que no voy al cine desde que estrenaron Pulp Fiction... y que la próxima vez que vaya será para ver alguna de Disney; que antes me preocupaba dónde hacer un posgrado y ahora me preocupa a qué "escoleta" irá mi hijo, etc.

En definitiva, que la vida tal como la conocía se ha convertido en otra, con otros puntos de mira, y otras prioridades... y hace que te tengas que reinventar, y que a parte de las cuestiones e incomodidades logísticas anteriores, evidentemente, compensa, y te hacen ver el mundo con otros ojos, quizá más serenos (por fuerza), y desaprender lo aprendido para volver a empezar una nueva y gozosa realidad asumiendo los cambios y gestionándolos en la medida de lo posible.

Y vuelves a pasar de la juventud a la niñez. Es como una vuelta a empezar, en la que coprotagonizas la película en la que el pequeño diablillo que te ocupa las horas y rutinas diarias vive intensamente su historia, absorviendo a cada momento la esencia de cada instante, y haciéndote cómplice de cada descubrimiento te atrapa en un estado permanente de admiración por las cosas más sencillas y nimias de la vida.

¿Qué hay más poderoso que eso para vivir en un entorno adverso de crisis permanente? Los problemas se relativizan con mayor facilidad y se contagia aquello que el director de la orquesta filarmónica de Boston Benjamin Zander llamaba "Shining eyes" (ojos brillantes). Definía el éxito en términos de cuántos ojos brillantes tenemos a nuestro alrededor, de cómo sómos capaces de contagiar ese buen rollo a los que tenemos al lado.

Y todo eso hace que cuando juego a ser adulto, no me olvide nunca de que todos necesitamos tener los ojos brillantes de tanto en tanto. De las enfermedades contagiosas de los pequeños, esta es la mejor de todas. Yo ya estoy contagiado.